Home » Vida Saludable » El Pedroso: el pueblo santo de los ERE

El Pedroso: el pueblo santo de los ERE

“Dispongo de 90 millones para dárselos a quien me dé la gana”. Francisco Javier Guerrero, ex director general de Trabajo de la Junta de Andalucía, escupía dinero en las barras igual que altramuces. La ginebra a veces en vaso, un vaso de agua de madre, el brazo colgón, ese cuerpo pesado y con oleaje, como el cántaro de lo que se han bebido, de las palizas de bar. “Eso me dijo. Se acercaba a contar cuentos, a decir tontás. Aquel día estaba colocado. Yo me reí”, recuerda el vecino. 90 millones a capricho. “Le gustaba presumir. Se va a llevar todos los guantazos, y se lo merece. Va a ser el chivo expiatorio”. Chaves y Griñán le acompañan en el banquillo, pero sólo Guerrero parece ir todavía con esa vomitona hasta la corbata, vomitona de gin-tonics y pellejos de la noche y dinero empapado en la fiebre de su ingle. Su chófer, “el ministro”, declaró cómo volaba en juergas, putas y coca el dinero público. Dinero para quien le dé a él la gana. El dinero de todos cagameado en los bares, espolvoreado en canalillos y coronando a Guerrero como un rey mago pordiosero en su pueblo, El Pedroso.

Por la carretera hacia El Pedroso cruza un zorro, como un aviso poético que manda el lugar. Sierra Norte de Sevilla, unos 2.200 habitantes, el pueblo amontonado todo en una cuesta de silencios. Entre una selva calva de olivos y ganadería, El Pedroso sobrevive con un paro cercano al 30%. Oficialmente, claro. Un hombre agachado, con medio culo fuera, encala los naranjos de la calle. Parece que le pinta las uñas a la naturaleza, con lentitud y pleitesía. Es uno de los empleos temporales que suele dar el Ayuntamiento para los parados: limpieza de montes, pintar parques, adecentar el pueblo ahora que llega la Feria de Muestras… “¿Pero ése no está trabajando en la finca de (…)?”, duda un paisano. “La gente lleva un mes parada y ya está en la puerta del Ayuntamiento pidiendo trabajo”, explica un vecino. Buscando precisamente algo de trabajo, porque su negocio andaba regular, se acercó a Guerrero un día el churrero de la plaza de abastos. Mucho mejor, lo coló en el ERE de una empresa en la que no había trabajado jamás. El que daba los tiques en la piscina municipal acabó en otro. Y la suegra de Guerrero. Te puede tocar arrodillarte ante un naranjo enseñando la hucha, o bien todo un ERE por la cara, con esa arbitrariedad que tiene la suerte o, simplemente, el señorío del PSOE.

En cinco años cayeron en El Pedroso, pueblo santo de los ERE, 22 millones en ayudas de la Junta. Para regalos de señorito y apaciguar conflictos. “A mí me viene Guerrero y me dice que me da un millón de euros y yo lo cojo”, confiesa un camarero. No quiere dar el nombre, como casi nadie. Al mencionar los ERE, la gente mete la cabeza en los concursos de la tele del bar o en su café como con moscas de pozo. “Aquí tenemos que comer y vivir, y si el Ayuntamiento te hace la cruz, te sepultan en vida. ¿Usted me va a mantener luego?”, llega a admitir alguien. En El Pedroso ha gobernado el PSOE desde 1982, salvo de 2007 a 2015, que lo hizo el Partido Andalucista. “Hay miedo porque no hay trabajo: Andalucía es eso”, resume Manuel Mélendez, el ex alcalde del PA. El silencio, como la sumisión, es supervivencia.

“Guerrero no es mala persona. Al que ha podido ayudar, lo ha ayudado. Pero el dinero era de todo el mundo, no suyo, y se ha lucrado”, explica una vecina recordando su casoplón y su piano como de crucero. “A mí, ni me ha ayudado ni me ha perjudicado”, concluye demasiado tibiamente. “No se puede gestionar el dinero de esa manera, me parece bien que lo hayan cogido”, sentencian en un bar. Otro paisano afirma que “Javier no ha sido malo para el pueblo”: “Dio dinero a muchos piojosos que ahora están callados, y Javier no tiene ni un duro”. A Vicente, el cuponero, no le importa dar su nombre: “Los ERE han dado mucho dinero. Guerrero es la persona mejor vista de El Pedroso. Es respetado y es una bellísima persona. Quería levantar su pueblo. El 90% del pueblo lo defiende”. Alguien le quita credibilidad con un gesto de chaladura. Otro, sin embargo, asiente.

No, Guerrero no es una mancha para El Pedroso. Se acerca más al héroe trágico, disociado (buen vecino pero político torpe), en un mundo de supervivientes mínimos, ese como Siglo de Oro de pillos de Iglesia y sobras de taberna que sigue siendo Andalucía. Ese destello heroico, vanidoso, se nota en su hijo, Javi. Javi es un joven algo nervioso, pero que deja sentir en cada pisada su lugar en la comunidad, su prestigio extrovertido como de triunfito o futbolista local. Saluda, coleguea, cervecea, bromea. Al principio oculta quién es: “Yo lo apoyo [a Guerrero]. Antes, el dinero se lo quedaban los gordos, y ahora lo tiene el pueblo”, justifica a lo Robin Hood. Pero se altera cuando se da cuenta de que el reportero lo conoce. “Ten cuidado”, dice, y luego advierte confusamente sobre las consecuencias que puede tener para los “piños” de los entrometidos “llamar ladrón a mi padre”. “Es buena gente el Cabeza“, lo disculpa el camarero. Tanta buena gente que sigue dejando retratada a Andalucía en el tercermundismo y la Camorra…

Por El Pedroso sigue la lenta cuadrilla municipal, como desaguando de los naranjos el poco sol del día. Unos hombres arrastran un andamio igual que una carroza muy pobre, como el esqueleto del patrón del pueblo, que quizá es Guerrero. En la taberna El Cruce, donde solía beber y despachar, no quieren hablar. “Aquí viene mucha gente”, disimula muy mal el dueño. La taberna es como una gran cabaña de ricos cazadores sin caza, con la caza dentro como un mueble ya puesto, con maderas agobiantes como las de la abuela, con patios para la matanza cobarde de sus criaturas falsas, de felpa y fanfarronería. En la entrada del bar, un vistoso azulejo, casi una lápida irónica, notifica o más bien celebra una ayuda de la Junta para la ampliación del local. Es otro aviso poético. Como el de la lluvia. Con la lluvia leve, el pueblo huele a incendio ya apagado y a boñiga santificada, como aquel dinero sucio.

Conforme a los criterios de

Saber más

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>