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A Thomas se le pone cara de Froome en Alpe d’Huez

Geraint Thomas celebra su victoria en Alpe d’Huez. MARCO BERTORELLOAFP-PHOTO

El líder del Tour gana en Alpe d’Huez su segunda etapa consecutiva y se afianza como la mayor amenaza para su jefe de filas

Así vivimos la etapa de Alpe d’Huez

Clasificación general del Tour

Geraint Thomas, pletórico y exhausto, ganador ya por partida doble en los Alpes, más amarillo hoy que ayer, permanece agarrado al relato oficial. “Aún corro para Froomey, es nuestro hombre”, se apresuró a recordar el británico tras coronar en primer lugar Alpe d’Huez, esa cima mítica que se le sigue resistiendo a Chris Froome. Quizá enarbole sus palabras con convicción, quizá pretenda no encender una mecha cuya longitud desconoce. Quién sabe. La certeza única que arroja el ya finiquitado tríptico alpino de este Tour es que Thomas es el hombre más fuerte de la carrera. Sí, también más fuerte que Froome. [Narración de etapa 12] [Clasificaciones: Etapa | General]

En las 21 curvas de herradura del coloso alpino, hace ahora 10 años, Carlos Sastre cimentó el único Tour que ganó en su carrera. Lo hizo con un ataque lejano y atrevido, casi a pie de puerto, arrebatando el amarillo a su entonces compañero de equipo, Frank Schleck. Froome, al contrario de lo que ocurrió con el gemelo luxemburgués, conserva la jerarquía y las piernas, pero hoy está más lejos de su quinto Tour de lo que lo estaba ayer. Ya cede un minuto y 39 segundos con su compañero y aunque todavía queda mucha tralla, la diferencia es considerable.

El Tour, salvo un arrebato futuro de Tom Dumoulin (tercero a 1:50) viajará a las islas británicas. El Alpe d’Huez fue el escenario de la enésima exhibición del Sky, que suma ya con galones a Egan Bernal, un jovencísimo ‘escarabajo’ de 21 años con hechuras de futuro ganador del Tour. De momento, en su primera gran vuelta, es gregario. ¡Pero qué gregario! Camino de la ‘montaña de los holandeses’, Poels falló y Kwiaktowski no estuvo al nivel acostumbrado, así que tuvo que ser Bernal el que asumiera la responsabilidad durante siete largos kilómetros en los que resquebrajó el grupo de los mejores.

Cuando el colombiano se apartó, ya sólo quedaban Froome, Thomas, Landa, Nibali, Roglic y Dumoulin. Quintana, que había amagado poco antes con atacar, reventó ante el ritmo de su compatriota, mientras que Valverde cedió mucho antes tras haber atacando en el primer puerto para sumarse a la fuga del día. Tampoco estaban ya Fuglsang, Zakarin, Mollema ni Urán, que ni siquiera tomó la salida tras constatar que no se iba a recuperar en carrera de su caída el día de Roubaix.

Thomas tomó el relevo de Bernal, con Froome a rueda, hasta que el tetracampeón atacó a falta de cuatro kilómetros. Sobrepasó a Bardet, que lo había probado unos metros antes, y tiró sólo hacia arriba, sobrepasando también a Kruisjwijk, el único superviviente de la escapada. El triunfo parecía cantado para Froome, pero Dumoulin optó por no resignarse y condujo a Bardet y a Thomas hasta donde estaba el ciclista nacido en Kenia.

Agrupados, los cuatro de cabeza vacilaron y comenzaron a pensar más en la etapa que en la general. El parón lo aprovechó Landa para recuperar el terreno perdido. Dumoulin trató de soltar lastre, pero todos respondieron. El vasco, siempre combativo, gastó sus últimas fuerzas en un ataque sorpresa a falta de sólo 700 metros, pero ya iba a ser imposible. Thomas fue el primero en salir a su rueda, le rebasó con facilidad y alzó los brazos por segundo días consecutivo mientras su presunto líder, Chris Froome, alcanzaba la meta por detrás de Dumoulin, Bardet y Landa. “‘He is the man‘”, insiste Thomas. Pero la clasificación general dice que el hombre es él. Y hoy más que ayer.

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